domingo, 8 de enero de 2017

La isla del padre, de Fernando Marías

Los recuerdos son como los libros. Solo importan los que permanecen”. Así comienza La isla del padre, de Fernando Marías. Y así es su relato: una hojarasca de recuerdos de infancia, juventud y madurez que tienen como punto de partida la muerte de su padre, Leonardo Marías. Las relaciones paterno-filiales son, por lo tanto, el eje central de la obra. A la trama principal, el autor suma la reflexión sobre el propio acto de escribir, en un concienzudo esfuerzo metaliterario: “las palabras que elijo para contar quién fue mi padre cuentan en realidad quién soy yo”. Fernando Marías va pergeñando remembranzas que habían permanecido en estado de latencia y que, a raíz del óbito de su padre, afloran y se sedimentan en la casa familiar en la que comienza y termina su obra, cerrando una etapa de su vida, enterrada en el monte Pagasarri. Comprendemos así el proceso de escritura de la obra, la novelización de su experiencia vital.
 A los recuerdos desvaídos, difusos, imprecisos…, se añade lo ficticio, lo novelado, por lo que no podemos hablar de pura autobiografía, sino fundamentalmente de ficción. La narración se nos presenta, en ocasiones, confusa porque el lector camina entre recuerdos nebulosos, sin que estos queden lo suficientemente claros como el alcoholismo del hijo apenas sugerido o la estancia del padre en Madrid y en Buenos Aires. 
El libro es un homenaje al padre, sin embargo más que una elegía, es un canto a la vida que compartieron con sus altibajos. El autor idolatra a su padre, marino de profesión y casi siempre ausente por sus largos y, para el niño Fernando, fantásticos viajes, poblados de piratas, maleantes y leyendas. Escribe, en suma, para redimirse del tiempo perdido y no aprovechado con ese héroe misterioso -su padre- que se convierte en su referente vital.
 La evocación conduce al lector a diferentes espacios: al Bilbao natal del escritor, en el que destaca el monte Pagasarri, símbolo de la unión entre padre e hijo; a Lekeitio, donde rememora los veranos de la niñez; y al Madrid de los años setenta, en el que el joven Fernando comienza sus estudios. Los espacios recordados cobran gran importancia en el devenir del relato. En un ir y venir continuo entre Bilbao –ciudad de la infancia- y Madrid –ciudad de la juventud y madurez- el tiempo fluye inexorablemente. Solo el tren en el que recorre este camino se convierte en signo icónico del eterno presente: “en este libro el tren será terreno neutral en la guerra del Tiempo”. Otro espacio de significado vital es la casa familiar de Bilbao, la cual cobra vida, se humaniza a los ojos del escritor: “me ha llamado, ya solitaria, para que escriba aquí. Es ella la que me ha conducido por el pasillo hasta la mesa del pasado donde escribo. Es ella la que ahora me hace ver que soy la última persona que la habitará. Pero solo mientras escriba. Luego, apenas termine este libro, la casa morirá”. Un padre ausente, una casa que se cierra, un libro terminado y una etapa de la vida finalizada. 
 Desde el punto de vista narratológico, el juego de la temporalidad parece un arte. Son continuos los saltos temporales –analepsis, prolepsis- que se suceden a lo largo del relato, mostrándonos esa relación que comienza con el Miedo Mutuo “que desde el primer momento nos tuvimos mi padre y yo”, que impide que abran sus corazones y que gracias al regalo del reloj y al abrazo, a la Revolución Rusa y, sobre todo, al cine acaba desapareciendo para convertirse en complicidad. El cine es uno de los temas que nutren la novela y que forjan la personalidad fantaseadora del niño Fernando, que se convierte en un cinéfilo y en un futuro contador de historias. Por la obra “visionamos” desde La venganza de Ulzana, Grupo salvaje, El puente sobre el río Kwai, Los pájaros, de Hitchcock… hasta series como Bonanza, retrotrayendo al lector maduro a sus recuerdos de infancia y juventud. Vivimos en este sentido un viaje interior con el autor: sus recuerdos son también, en cierto sentido, nuestros recuerdos.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Aire negro, de A. Fernández Paz

Cóctel literario xuvenil en blanco e negro: como elaboralo
 Ingredientes:
 - Unha historia de amor
 - Un chisco de pasado misterioso
 - Outro de loucura
 - Dous de medo
 - Unha porta aberta ao horror
 - Un final arrepiante 

    Mestúrense convenientemente os ingredientes, é dicir, sen cortarse que son adolescentes, e sempre na dose axeitada ao consumidor, é dicir, canto máis amor e medo, mellor que mellor. 
    Se ademais enchemos o cóctel de referencias culturais e recomendacións literarias de clásicos inesquencibles: Conrad, Stevenson, Lovecraft ou Poe, entón temos a novela perfecta, unha receita pensada tamén para obter os sabores e cores, non só da paisaxe e o acervo cultural propiamente galaicos, senón tamén do subconsciente colectivo (a Besta=o Mal) fronte á ciencia e as súas explicacións psicolóxicas. Cada quen que elixa. 
    Agustín Fernández Paz sabe como facer ese tipo de mestura, e interesar -sempre instruíndo- aos máis novos, sendo como é un gran coñecedor do sentir xuvenil.
    Para o resto dos educadores (profesores e como non, pais) unha última recomendación: axítese con movementos envolventes e uniformes e difúndase entre a rapazada, que falta lles fai.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout

“Creo que el ser implacable consiste en aferrarme a mí misma, en decir: ¡Esta soy yo, y no pienso ir a donde no soporto ir […], y voy a agarrarme y a lanzarme de cabeza a la vida, a ciegas, pero allá voy!” 
 Con esta prosa coloquial y a partir de pinceladas breves, sutiles, apenas sugeridas, Elizabeth Strout nos descubre la mísera y traumática infancia de la protagonista, Lucy Barton, carente del más mínimo atisbo de afectividad. 
Desde el presente, Lucy, escritora de cierto renombre, rememora en una larga analepsis su infancia y juventud. Sus padres y sus dos hermanos sufren una pobreza extrema, tanto material como afectiva. Y es Lucy, la única de la familia, la que decide alejarse de ese inframundo de miseria física y moral y ser “implacable”. ¿Cómo lo consigue? A través de la lectura y la escritura.

 Lucy pregunta insistentemente “¿Mami, tú me quieres? No hubo respuesta”. De la mano de Sarah Payne, a cuyo taller de escritura asiste Lucy, el lector percibe que esta novela “es una historia de amor […] Es la historia de una madre que quiere a su hija. De una manera imperfecta” Y Lucy lo constata:”Me da la impresión de que la gente quizá no entienda que mi madre no fuera capaz de pronunciar las palabras te quiero. Me da la impresión de que quizá la gente no lo entienda: no importaba
 A través de la conversación que mantienen Lucy y su madre, durante cinco días y cinco noches en la habitación del hospital en el que está convaleciente Lucy, conocemos las dos coordenadas espacio-temporales de la protagonista. Por un lado, el espacio rural-oscuro-infantil (Amgash, Illinois) del que huyó, que nos conduce al pasado; y por otro, el espacio urbano neoyorquino donde vive en la actualidad. Este tránsito espacio-temporal tiene su origen en la metanoia (en el sentido de transformación entendida como un movimiento interior que surge en toda persona que se encuentra insatisfecha consigo misma) que sufre Lucy y que parece conducirla a un mundo mejor. Sin embargo, a través de la conversación agria, sorda y deshilachada con su madre, sabemos que todo no es más que una falaz fachada: Lucy sigue hundida en su SOLEDAD. 
 Lo único que la salva, que la sostiene es la propia escritura. La novela, su tabla de salvación, le sirve de catarsis. Pero, si horadamos más, también nosotros-lectores sufrimos esa purificación interior porque, como señala Lucy, “Esta es mi historia. Y sin embargo, es la historia de muchos”

lunes, 14 de noviembre de 2016

Nata y chocolate, de A. Borras

 







Ver a vida dende o punto de vista dos alumnos acosados, obrigados e obrigadas a compartir tempo e espacio cos seus agresores mentres todos os demais (incluídos os profesores) miran para outro lado. Percibir un día tras outro a escola como un mundo hostil e aos teus compañeiros como salvaxes depredadores. Por que xa non somos empáticos, por que somos incapaces de sentir a dor e o medo nos demais?
 Insultos e agresións cara o diferente, como en Nata e chocolate, nunca se sabe que é peor, se ser pouco blanco ou ás veces demasiado. Nunca se pode compracer totalmente o criterio das persoas que desprecian a outras, dos abusadores, sempre insatisfeitos eles mesmos, sempre inseguros.
Gustounos Nata y chocolate porque ao final reina a cordura, porque hai unha persoa adulta que comprende e presta axuda, porque o grupo ampara á acosada e entre todos logran que por fin a acosadora rectifique a súa conducta. Pero isto correspóndese coa realidade? Somos capaces de identificar o bullying de xeito claro e no seu estado inicial?
Quizais poidamos servir de axuda con esta guía do acoso escolar:

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martes, 28 de junio de 2016

Astérix, Obélix e a Cultura Clásica

Facer unha incursión polo mundo romano antigo pode estar ao noso alcance cun pequeno xesto: ti levántaste, deixas o móbil a un lado, colles un cómic de Astérix e poste a ler. Nada de leccións tediosas nin aburridos apuntes, só un deixarte arrastrar por esa marcha -as historias de Ásterix teñen sempre unha estrutura de viaxe– e polo talento de dous grandes xenios da banda deseñada.
Humor e cultura a partes iguais, porque os protagonistas destas historietas percorren o imperio romano tal como era nos primeiros séculos da nosa era , amosándonos no seu periplo vías terrestres e marítimas, cidades romanizadas e poboados prerromanos, domus e ínsulas, tabernas e mercados, arte e civilización.
Vale, tamén hai chascarrillos e pequenas incongruencias, pero son guiños ao mundo moderno –licencia humorística- , sobre todo para buscar os típicos tópicos nos que todos cremos recoñecer aos demais pobos, pero que rexeitamos en nós mesmos.
Porén, no fondo, as historias creadas por Gosciny e Uderzzo son moito máis que aventuras, cultura e humor, que non é pouco. Gran parte do seu mérito reside tamén nos valores que transmite: liberdade, orgullo, compañeirismo, esforzo, afán de superación, busca da verdade… en definitiva, un cóctel difícil de superar se estamos a falar de literatura infantil e xuvenil.
 Por outra banda, dende o punto de vista didáctico, os Astérix son unha mina. Por iso, a rigurosidade dos autores á hora de ambientar as aventuras levounos a propoñer un xogo de aprendizaxe: os alumnos de 4º da ESO na materia de Cultura Clásica elaboraron un trivial con preguntas sobre os personaxes dos Astérix e os entornos nos que se desenvolven as accións do cómic, buscando referencias sobre todo ao mundo romano. Ao alumnado agradoulle aprender distraéndose, espero que a todos vos pareza igual de divertido.
 Se queredes xogar a este trivial podedes facelo desde aquí:
https://www.trivinet.com/es/TrivialOnline/JugarGrupoPublicoDesdeExterior?idGrupo=2200
Preme na imaxe para xogar

sábado, 25 de junio de 2016

As zapatillas rotas, de X. Quiroga

É esta a quinta novela publicada por Quiroga, despois dalgunhas delicias narrativas como Era por setembro ou Atuado na braña. Toda a súa produción literaria comparte marcos narrativos ou preocupacións existenciais que logran conmover ao lector, ben por proximidade paisaxística, ben por experiencias vitais, ben por reflexións sobre a vida cotiá. 
Nesta obra publicada no 2014 e que recibiu o Premio da Crítica, trata moi diversos temas configurados ao redor da historia dun ancián e un home de mediana idade. A súa breve andaina, desenvolta nun marco temporal de poucos días, acolle, sen embargo, a historia dunha vida ou mellor de varias vidas, as dos seus protagonistas. O tempo interno ensancha ata os duros tempos da guerra civil e a posguerra. Unha historia presente e pasada, que desenvolta na zona da Ribeira Sacra, envolve unha peripecia vital onde o amor aboca os seus protagonistas a unha historia repetida, como se o fatum se apoderara de eles. Nesta obra o amor faise “maxia”.
 Moitas críticas, implícitas e, ás veces moi explícitas, aparecen recollidas nas súas páxinas. Destaca especialmente a que se fai aos medios de comunicación que terxiversan a realidade e buscan o máis morboso da situación, sempre co interese de acaparar a noticia. Pero tampouco libran a igrexa, os políticos, o trato á terceira idade, a crise, as axudas á dependencia… 
Dende o punto de vista formal,o léxico está moi coidado e mostra unha perfecta adecuación entre os personaxes e a súa forma de falar, son os diálogos unha maneira máis de caracterizalos. Destaca a tenrura coa que son tratadas Lola e Mirian, a anciá e a asistenta social. 
Estupenda novela para gozar este verán¡

viernes, 24 de junio de 2016

O meu pesadel favorito, de María Solar

Ata o noso último empeño 
é só un soño dentro dun soño.
 E. A. Poe 

Que curioso iso de comezar o primeiro trimestre con Prohibido ler a Lewis Carroll e rematar o terceiro con O meu pesadelo favorito. Unha casualidade, e con todo un descubremento, porque as dúas historias da Alicia de Carroll e o relato de María Solar están enmarcados no mundo dos soños, algo que a rapazada percibiu sen ningunha dificultade, dando pé aos pertinentes comentarios.
 A imaxinación constrúe o mundo onírico e tamén forma o urdido da literatura, ambos están íntimamente enlazados…e polo tanto ás veces mestúranse. Quen non coñece O soño dunha noite de verán ou Rip van Winkle? Como imos pasar por alto que O extraño caso de Dr. Jekyll e Mr. Hyde de Stevenson ou o Frankenstein de Mary Shelley son produto de sendos pesadelos dos seus creadores? Un exercicio recurrente nas clases de literatura son os relatos dos soños. O alumnado lánzase con fervor á descripción dos anhelos e os temores forxados no maxín en noites insondables. Pero hai que ler para escribir, e qué mellor que os contos tradicionais.
Esperando que os disfrutedes, deixo aquí os enlaces para que poidades mergullarvos en dous contos oníricos antigos, o primeiro, “ Los dos que soñaron”, extraído de As Mil e Unha Noites e o segundo, “ El sueño infinito de Pao Yu”, de O soño do Aposento Vermello do escritor chino Tsao Hsue-Kin. Verdad que este último vos recorda a O meu pesadelo favorito por aquilo do soño dentro do soño, dentro do soño, dentro do soño..?